lunes, 13 de enero de 2020

LA CULTURA RENACENTISTA. LOS ENFRENTAMIENTOS POLÍTICO RELIGIOSOS DEL SIGLO XVI.

TEMA 32. LA CULTURA RENACENTISTA. LOS ENFRENTAMIENTOS POLÍTICO RELIGIOSOS DEL SIGLO XVI.

En este tema vamos a estudiar la Europa del siglo XVI tanto desde el punto de vista cultural como desde el político. En la primera parte del tema, analizaremos la Cultura Renacentista en cinco puntos básicos: el debate historiográfico sobre el Renacimiento, el contexto histórico en el que surge, la contribución del Renacimiento en el ámbito del pensamiento, y, por último, la aparición de un nuevo concepto de ciencia. En la segunda parte, analizaremos los conflictos político-religiosos que tuvieron lugar a lo largo del siglo XVI. Para una mejor comprensión de la misma, la dividiremos en dos puntos. En el primero, correspondiente a la primera mitad del siglo XVI, estudiaremos las características de la Iglesia en esa misma fecha, el significado de la figura de Lucero, la extensión de su reforma por Europa, y, por último, el enfrentamiento de Carlos V con los luteranos. En el segundo punto, referido a la segunda mitad del siglo XVI, nos centraremos en el enfrentamiento entre el catolicismo y el calvinismo, analizando las guerras de religión en Francia y la revuelta de los Países Bajos y su importancia en el contexto de las relaciones internacionales, especialmente en Inglaterra. 
El primer aspecto que tenemos que abordar a la hora de explicar la CULTURA RENACENTISTA es el del significado del término Renacimiento. Con el mismo, se trata de designar el movimiento que en el siglo XV y comienzos del XVI intentó resucitar en la cultura europea los valores formales y espirituales de la Antigüedad. La primera vez que se utilizó fue por Balzac en 1829, pero sería el gran historiador francés Jules Michelet, el primero en sistematizarlo de forma científica, afirmando que el Renacimiento es un período de la Historia general de Europa, antitético de la Edad Media, ubicado en Italia y que intenta recuperar la cultura de la Antigüedad clásica. Jacob Burckhardt, sistematizaría posteriormente este planteamiento en su obra “La cultura del Renacimiento en Italia”. 
Este planteamiento había de cambiar con el nuevo siglo como consecuencia del desarrollo de la historiografía en terrenos como la historia económica, etc. El resultado fue la aparición de nuevas visiones sobre este periodo histórico, que abarcaban desde aquellos que consideraban este periodo histórico y cultural como un factor negativo en la evolución de Europa, pues había supuesto una influencia negativa para la cultura nórdica y el cristianismo (Nordström, Worringer o Neumann), a otros que afirmaban la continuidad sin interrupciones entre la Edad Media y el Renacimiento (H. Haydan, A. Chastel y J. A Maravall). Así surgió un rico debate sobre este periodo histórico que culminó con la obra del historiador alemán Edwin Panofsky “Renacimiento y renacimientos en el arte occidental” (1957) que constituye, sin duda, la síntesis más acabada sobre el significado de este periodo histórico en el terreno de la historia del Arte. La idea que subyace en la misma es que el Renacimiento supuso una vuelta a la cultura de la Antigüedad articulada sobre la idea de que la cultura clásica había muerto y que solo era posible resucitar su espíritu. Es en este aspecto donde se distingue de las otras renovaciones que se habían producido en la Edad Media y de la propia tradición de esta. A partir de esta visión, se puede afirmar que, el Renacimiento fue algo distinto y único en la historia de la cultura europea.

ara que se pudiese producir esta renovación cultural fue necesario que en Europa se produjese una recuperación económica que superase la crisis del siglo XIV. Esta recuperación, general en toda Europa, fue especialmente importante en Italia, donde apareció una burguesía en estado puro, cuyo poder fue favorecido por la propia disgregación que sufría la citada nación. Así se explica que sea con la mente puesta en ciudades como Siena, Florencia, Venecia o Milán, como traza Von Martín, los cuatro rasgos fundamentales de aquella época fueron: El surgimiento de nuevas clases sociales (burguesía y clases medias) que desafiaron el poder de la nobleza; la aparición de una nueva mentalidad basada en el individualismo; el surgimiento del saber técnico, y, por ultimo, la aparición del humanismo. Tal vez, este factor sea el mas importante para comprender el Renacimiento. Su origen hay que buscarlo en que los pensadores del siglo XV se convencieron muy rápidamente de que vivían en una nueva época. Por ello, perfilaron una renovación en la que ya no había sitio para las grandes construcciones teóricas de la Ontología, Cosmología, etc. Por el contrario, consideraron que, frente al teocentrismo medieval, el Renacimiento hace un planteamiento nuevo: sin olvidar a Dios, va a fijarse en el hombre como centro de sus preocupaciones e intereses (antropocentrismo). El resultado será la aparición del Humanismo, cuya característica mas dominante - según Tenenti y Romano- es ser una cultura abierta, libre y dinámica, que rompe con el dogmatismo medieval, adquiriendo a la vez una mentalidad crítica que va a ser clave en la aparición de la Reforma.

Esta línea de pensamiento, incubada en las Academias –centros no controlados por la Iglesia- tuvo dos polos claves en Italia. El primero fue Florencia, donde gracias al patrocinio de una familia de banqueros, los Médicis, autores como Marsilio Ficino (1433-1499) y Pico de la Mirandola (14631494) intentaron armonizar las tesis platónicas con las cristianas; mientras que en Padua, Pietro Pomponazzi (¿?-1525), partiendo de la filosofía de Aristóteles, concluyó que la moral cristiana no es válida por cuanto no contempla la bondad o maldad intrínseca de los actos, sino normas impuestas desde fuera; apostando por tanto una moral autónoma basada en los actos del hombre.

Pero el humanismo no fue un fenómeno exclusivamente italiano. De Italia se extendió por el resto del Continente, aunque con una diferencia que iba a ser fundamental. Si los italianos habían buscado en la Antigüedad clásica, con la que estaban emparentados geográfica y sentimentalmente, la base para desarrollar su pensamiento; en el resto de Europa, los humanistas buscaron esas mismas bases en las Sagradas Escrituras. Del estudio de estos textos surgirán los primeros reformadores cristianos. De entre ellos sobresale la figura de Erasmo de Rotterdam (aprox. 1469-1536), autor de "Elogio de la locura", donde tras criticar la situación de la Iglesia y el cristianismo en Occidente, apuesta por una vuelta a los valores que subyacen en el Nuevo Testamento. Es decir, la vuelta a las Sagradas Escrituras que defenderá Lucero de manera más radical. El autor holandés no llega, sin embargo, a plantear una ruptura con la jerarquía eclesiástica, sino que se encontraba inserto en aquella corriente mística que desde el siglo XIV habiéndose desarrollado en algunos países centroeuropeos y que en Alemania se denomino "Devotio Moderna".

Aunque la figura de Erasmo descuella por encima de los demás humanistas europeos, en otras naciones hay autores que merecen citarse. En los reinos hispánicos destacarán autores como Antonio de Nebrija, Antonio de Herrera, Alfonso y Juan de Valdés, Miguel Servet, o Luis Vives. Y en Inglaterra, la figura de Tomás Moro (1478-1535).

Por último, cabe reseñar con respecto al Humanismo dos hechos fundamentales. El primero es que su difusión es inseparable del desarrollo de la imprenta. Y, el segundo que la Reforma fue en cierto modo la culminación y la ruina del humanismo, pues la ruptura de la unidad religiosa provocó que la antigüedad clásica dejo de tener importancia como fuente de inspiración.

Si el humanismo es la principal aportación de la cultura renacentista, no podemos dejar de lado la importancia que cobra la Ciencia. De hecho, algunos autores han afirmado que la revolución que tuvo lugar en este ámbito, desde principios del siglo XVI a finales del XVII, como un episodio mucho más importante que el Renacimiento mismo, quizás sea mejor entenderla como un aspecto de la configuración cultural renacentista. La gran transformación y expansión del conocimiento científico que tuvo lugar entre las fechas señaladas fue, ante todo, una revolución en la manera de entender la realidad, es decir, un cambio de actitudes mentales. Como tal no solo no puede separarse del humanismo renacentista porque sino no se comprendería la ruptura con los dogmas clásicos que supone la figura del polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) cuya obra “La Revolución de los Cuerpos Celestes” rechaza los planteamientos del astrónomo alejandrino del siglo II, Ptolomeo –hasta entonces indiscutibles-, para quien las estrellas estaban fijas en el firmamento, y los planetas seguían complicados cursos circulares. La obra de Copérnico no solo sufrió ataques difusos de la Iglesia, sino también de científicos como Tycho Brahe, hasta que un discípulo de este, Johannes Kepler (1571-1630), demostró la veracidad, fuera de toda duda, del planteamiento copernicano.

Si Copérnico había sido el iniciador de esta revolución, Galileo Galilei (1564-1642), sería su culminación. Galileo, que demostró la rotación de la tierra alrededor del Sol, lo que le hizo entrar en un grave conflicto con el Papado, representaba el espíritu científico y racionalista, que se atiene solo a pruebas empíricas y a las normas de la lógica frente a los principios de la afirmación dogmática. A un nivel más concreto, la condena de sus teorías es un indicio del recrudecimiento de las actitudes que había supuesto la Contrarreforma –de la que más tarde hablaremos- frente al liberalismo del periodo anterior. De todos modos, la ciencia moderna, la investigación experimental, junto con los métodos cualitativos-inductivos y cuantitativo-deductivos discutidos en las primeras décadas del siglo XVII, encontraron poco a poco su lugar y aplicación adecuados en todas las ciencias.

LOS ENFRENTAMIENTOS POLÍTICO-RELIGIOSOS DEL SIGLO XVI. El proceso político-religioso conocido como Reforma y que tuvo lugar durante el siglo XVI iba a provocar la división religiosa de Europa de manera permanente, siendo, a la vez, una fuente de conflictos que no concluiría hasta la Paz de Westfalia en 1648 porque Europa se dividió en dos bandos. Por un lado, los reformistas, luteranos y calvinistas fundamentalmente, deseoso de convertir a sus doctrinas al resto de los europeos, y por otro, los católicos, encabezados, durante la primera mitad del siglo, por Carlos V (1517-1556) -último representante del pensamiento medieval, y como tal partidario de una unidad religiosa y política de Occidente, bajo el doble mando del emperador y del Papa-; y, en los cincuenta años posteriores, su hijo Felipe II (1556-1598) -devoto católico, abanderado de la unidad religiosa de la Europa Occidental, y a la vez, de la hegemonía de España, y paladín de la contrarreforma católica-. Pero, ambos fracasaron. Ni consiguieron la unidad política ni religiosa de la Europa Occidental.

Pero ¿qué provocó la reforma? El historiador alemán H. Lutz ha establecido un conjunto de causas que coadyuvaron a que tuviera lugar. Son: La existencia de situaciones sociales dadas, que deformaban el servicio pastoral (Entre ellas, podemos destacar, la preponderancia de la nobleza en los altos cargos eclesiásticos, con mantenimiento de formas de vida profana); La deformación y cosificación de la praxis eclesiástica (Ejemplo de ello era la superstición, charlatanería, curanderismo, etc.); La fiscalización y comercialización de la administración eclesial, especialmente en su central romana (Este hecho estaba presente, por ejemplo, en el negocio de las bulas para financiar obras arquitectónicas -la nueva basílica de San Pedro de Roma, entre otras-); La inseguridad teológica y las degeneraciones en materia de doctrina (En este sentido, la Edad Media no había resuelto importantes problemas teológico como el que se refería a la primacía del Papa o el Concilio), y La posición del Papado, que había superado la crisis conciliar del siglo XV sin llegar a emprender la reforma exigida en los concilios (Por el contrario, el Papado se había convertido en auténtico estado secular, participando activamente en el juego de alianzas europeo).

Todos estos factores crearon en Europa la sensación de que era necesario llevar a cabo un proceso reformista en el seno de la Iglesia. En este sentido, surgieron movimientos como la Congregación de Windensheim, la Devotio moderna, que fracasaron porque no recibieron el aliento de Roma ni de los poderes seculares. Solo en el seno de la monarquía hispánica, la activa política de los Reyes Católicos y del Cardenal Cisneros, permitió una mejora esencial de la situación general de la Iglesia, tanto en el aspecto organizativo como en el espiritual. Por el contrario, otros territorios como Francia o el Imperio Romano Germánico, la situación continuó deteriorándose. Especialmente grave era la situación en este último, donde la ausencia de un poder político fuerte permitía la intervención abusiva de Roma, dando lugar a quejas constantes.

Esta situación creó un caldo de cultivo excelente en este territorio para que se convirtiese en cuna de la Reforma. Sin embargo, para que fraguase definitivamente fue necesario, como señalan Lutz y Atkinson, que surgiesen figuras de gran relieve que lo abanderasen. Entre ellas destaca la del monje agustino Martín Lutero (1483-1546), quien, tras un largo periodo de reflexión y crisis interior, iba a adoptar una postura que suponía una ruptura radical con la tradición cristiana hasta entonces dominantes. La síntesis de la misma era la siguiente: El hombre no era nada y Dios lo era todo, en consecuencia, solo la fe en Este y la gracia divina podían salvar al hombre. El resultado de este planteamiento es que no solo los sacramentos perdían su valor como trasmisores de la gracia divina (Lutero redujo los sacramentos a tres: Bautismo, Eucaristía y Penitencia. Posteriormente también rechazó este último), sino que también las buenas obras dejaban de ser un vehículo para alcanzar el Paraíso, y desaparecía el papel del clero como intermediarios entre los fieles y Dios, siendo sustituidos por un diálogo directo entre los creyentes y Dios, pudiendo los creyentes leer e interpretar la Biblia y organizarse en comunidades de libre adhesión. Con esta postura, Lutero cambiaba la doctrina y organización de la Iglesia. Pero, inicialmente era la toma de posición de una sola persona. Para que se convierte en la doctrina religiosa de millones de personas fue necesario que se produjesen una serie de hechos, fundamentalmente políticos que coadyuvaron a su extensión. El primero fue la venta de bulas que las órdenes religiosas, fundamentalmente los dominicos, realizaron en el Imperio en 1517, con objeto de obtener recursos para la construcción de la basílica de San Pedro, provocaron la oposición de Lutero a través de “95 Tesis”, que fueron saludadas de manera entusiasta por todos aquellos que se mostraban contrarios a los abusos de Roma. La jerarquía eclesiástica no reaccionó con prontitud, aunque abriese un proceso en 1518. La causa hay que buscarla en que en esos momentos se dirimía la elección de un nuevo emperador, y el señor territorial de Lutero, el duque de Sajonia Federico el Sabio era uno de los miembros del colegio electoral. En consecuencia, esta elección se convirtió en el segundo hecho que ayudó a la extensión de la doctrina de Lutero. Solo cuando se resolvió a favor de Carlos V, la Iglesia decidió tomar cartas en el asunto. En 1520 León X declaró heréticas 41 proposiciones contenidas en los escritos de Lutero y lo excomulgó. Al año siguiente en la Dieta de Worms, se negó a retractarse y la dieta publicó un edicto que lo expulsaba del Imperio. Pero las enseñanzas de Lutero habían cobrado fuerza, y la orden imperial no se cumplió. Por el contrario, el número de sus adeptos creció, dando la impresión de que en el Imperio había de surgir una nueva forma de cristianismo organizado según sus enseñanzas. Pero no fue así. Otros dos hechos también políticos iban a marcar el futuro del luteranismo en el Imperio: la Guerra de los Caballeros (15231524) y, especialmente, la Guerra de los Campesinos (1524-5), obligaron a Lutero a aceptar al príncipe secular como “Obispo de emergencia”, encargado de la gestión de la religión en su territorio, desapareciendo así la libertad y espontaneidad que Lutero había querido para las nuevas comunidades cristianas. Nacían así las “Iglesias Territoriales” alemanas, donde el príncipe acumulaba el poder político y religioso.

Del Imperio, la reforma luterana saltó al norte de Europa. En poco más de 35 años, los territorios de Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia que hasta 1523 –año en que se produjo la separación de Suecia- constituían un solo reino con el nombre de Unión de Calmar, bajo el control de Dinamarca, se convirtieron a la nueva doctrina. Igual suerte corrieron, Prusia Oriental y el Bático, gracias al papel jugado por la Orden Teutónica –una agrupación de monjes-guerreros-, cuyos integrantes se secularizaron y convirtieron sus territorios en principados laicos. En general, como indica Lutz, estos procesos tuvieron patrones comunes: por un lado, un especial interés en los bienes de la Iglesia, pues se trataba de territorios poco desarrollados, donde la Iglesia era fuente de acumulación de riqueza, y por otro, el hecho de que se tratase de territorios muy alejados, donde no había conciencia de diferencia religiosas entre el cristianismo tradicional y la reforma inspirada por Lutero, lo que permitió la existencia de formas religiosas mixtas.

Si en Escandinavia y el Báltico, la reforma fue consecuencia de la influencia de la reforma, en los cantones suizos, este proceso tendría un carácter autóctono, destacando la figura de Ulrico Zwinglio (1484-1531), un humanista que defendía una religión depurada de toda la tradición histórica, del culto de los santos, de las imágenes, de los sacramentos, del ritual y de las formas externas que, como adherencias, ocultaban la esencia del Cristianismo, y desde el punto de vista doctrinal, hacía énfasis no en la justificación por la fe-efusión mística de Lutero-sino en la "invencible voluntad de Dios" que reservaba su gracia a quienes había predestinado para la salvación eterna, que más tarde sería recogido por Calvino.

El pensamiento de Zwinglio se impuso en primer lugar en Zurich, entre los años 1522-3, marcando una característica de la reforma suiza, que tendría por núcleo la ciudad-estado, y no los principados territoriales como en el caso alemán. El resultado de esto fue que frente a la Iglesia territorial controlada desde el poder secular surgió, conforme a las tradiciones de autogobierno urbano, una Iglesia de constitución sinodial. 

Desde Zúrich, la nueva doctrina se extendió rápidamente por los cantones suizos, provocando una guerra, la primera, entre católicos y reformados, en la que pereció el propio reformador en 1531.

El último territorio europeo donde habría de producirse un movimiento reformista sería Inglaterra, que gracias a la figura de Enrique VIII se convertiría en el primer estado europeo moderno que se separaba de Roma. La causa de este hecho hay que buscarla en un asunto de la vida privada del rey –su matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y tía de Carlos V, que no le había proporcionado hijos varones- había de provocar un cambio en la actitud de este monarca; cuyo resultado sería la ruptura con Roma y creación de una nueva iglesia.

Este proceso comenzó en 1527, cuando Enrique VII, animado por sus consejeros e influenciado por su amante, Ana Bolena que deseaba convertirse en reina, solicitó la anulación de su matrimonio al Papa Clemente VII, amparándose en que su esposa había estado prometida inicialmente a su hermano mayor, Arturo, que había fallecido antes de ser rey. El Papa, contrario a esta anulación, trató de ganar tiempo dilatando el proceso. Entonces, un consejero del monarca, Thomas Crammer, propuso al rey que la cuestión pasase a estudio y dictamen de las universidades inglesas y algunas foráneas. Este proceso culminaría cuando la institución más importante de Inglaterra, el Parlamento, aprobó en 1534, el <<Acta de Sucesión>> (derecho de sucesión para los príncipes herederos nacidos del segundo matrimonio con Ana Bolena) y el <<Acta de Supremacía>>, que determinaba que el rey “justo y recto es y debe ser el jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra”. Desde entonces no hubo ya Papa, se hablaba solo del obispo de Roma. El reconocimiento de la ruptura con Roma mediante juramento fue exigido e impuesto con uso de la violencia. Entre las víctimas se encontró el mayor humanista de Inglaterra: Tomás Moro. La separación de la Iglesia de Inglaterra tomó formas específicas (anglicanismo), y aunque inicialmente no significó ninguna modificación visible de la organización eclesiástica ni en la liturgia, no se pudo impedir la penetración - moderada - de las influencias luteranas.

En esta Europa, con su unidad religiosa resquebrajada, hay que colocar la gran figura del emperador Carlos V (1500-1556), al que el azar había colocado como heredero del mayor conjunto territorial de Europa y el mundo, y que había de convertirse en el mayor enemigo del luteranismo. Inicialmente, el emperador se inclinó por condenar a Lutero, como quedó patente en el Edicto de Worms (1521), pero, a la vez, no estaba dispuesto a que su situación en el Imperio se deteriorase por culpa del Papado, máxime cuando necesitaba el apoyo de los príncipes alemanes en su enfrentamiento con Francia. De ahí, que dejase abiertas las puertas para la reconciliación con el monje agustino, mediante un futuro concilio. Esta posición de Carlos V, plasmada en la Dieta deSpira de 1526, aunque la varió tres años después, tras comprobar el avance del luteranismo, en la Dieta de Worms, donde volvió a condenar a Lutero y sus teorías. Los príncipes que habían abrazado estas, “protestaron” –de ahí viene el nombre protestantes-, y advirtieron al emperador que no podía intervenir en asuntos de naturaleza eclesiástica. Para reafirmar su posición, dos años después, crearon una alianza militar conocida como la Liga de Esmalcalda, a la que, siete años después, respondieron los católicos con una alianza similar, un periodo de espera que abarcaría 14 años, y durante el cual los católicos crearon una alianza similar, la Liga de Núremberg, en 1538. La guerra comenzaba a vislumbrarse entre ambas confesiones. 

Pero, el emperador todavía esperaba que un concilio resolviera las diferencias existentes. Sin embargo, tras el fracaso del coloquio religioso de Ratisbona (1541), Carlos V comenzó a pensar seriamente en la guerra contra los estados evangélicos. Guerra que no solo le permitiría acabar con los luteranos, sino convertir el Imperio en un estado centralizado y hereditario bajo el control de su familia. El conflicto comenzó en el verano de 1546. Carlos contaba no solo con un poderoso ejército, sino también con el apoyo de Francia y el Papado, además de algunos príncipes protestantes enemistados con sus correligionarios. La gran batalla de Mülhberg (1547) supuso el fin del protestantismo alemán como fuerza político-militar organizada. Carlos estaba entonces en el cenit de su poder. Pero esta situación iba a durar poco tiempo. El temor que despertaba su poder entre los estados alemanes, tanto católicos como protestantes, unida a la actitud del nuevo monarca francés, Enrique II, a la del Papa Pablo III, poco proclive a llegar a acuerdos con los protestantes, y a las tensiones en su propia familia, hicieron que su sueño se derrumbase. En 1551, se inició una nueva guerra, en la que Francia y los protestantes se unieron contra el emperador, y si bien Carlos pudo sobreponerse a la derrota inicial, su poder en el imperio se derrumbó. La unidad política y religiosa de este territorio no sería nunca una realidad. Así que, cuatro años después, el hermano de Carlos, Fernando, futuro emperador, firmaba en Augsburgo una auténtica paz religiosa entre luteranos y católicos, que suponía el reconocimiento jurídico de los primeros por parte de los segundos. Con esta paz finalizaban las luchas político-religiosas en la primera mitad del siglo XVI. Carlos V había fracasado en su empeño.

En la segunda mitad del siglo XVI, los enfrentamientos tendrían unos protagonistas distintos y un campo de batalla diferente. El bando católico, reforzado por la contrarreforma, tendría por paladín al hijo de Carlos, Felipe II (1527-1598), rey de España, pero no emperador; mientras que los reformados, ya no estarían dirigidos por los discípulos de Lutero, sino por los de otro reformador, Calvino, creador de una nueva confesión, de carácter más internacional que el luteranismo. Ese internacionalismo es el que provocará que en este periodo el campo de batalla entre ambas doctrinas sea casi toda Europa.

Tradicionalmente, se ha dado el nombre de Contrarreforma al conjunto de medidas eclesiásticas y de iniciativas político-religiosas en gran parte promovidas por la Iglesia Romana, a fin de atajar la propagación del protestantismo. Este proceso comenzaría a tomar forma durante el pontificado de por Pablo III (1534-1549), cuando se reformaron las órdenes religiosas –tan vilipendiadas por Lutero-, y se crearon otras, la más importante de las cuales fue, sin discusión, la fundada por San Ignacio de Loyola, la Compañía de Jesús, en 1534, que había de convertirse en el Ejército del Papa. Pero el verdadero punto de inflexión fue sin duda el Concilio de Trento, iniciado en 1545 con el objetivo de lograr la unión con los protestantes, pero que no acabó sus trabajos hasta 1563. En esos momentos, dicha unión era ya imposible, por lo que los trabajos del sínodo tuvieron por objeto fortalecer la doctrina católica. Fortalecimiento que afectó a las personas –se prohibió la acumulación de cargos eclesiásticos, y se procuró mejorar la formación del clero- sino también dogmáticos. Así, se potenció el papel de los sacramentos, tan denostados por los reformadores. A partir de este momento, con los jesuitas como punta de lanza y con el apoyo fundamental de Felipe II, la Iglesia católica estaba en predisposición de enfrentarse a su enemigo, cuyo centro no estaba ya en el Imperio Germánico, sino en Ginebra, donde tenía su centro la doctrina de Calvino.

Jean Cauvin (1508-1564), francés de nacimiento, había de crear en la ciudad de Zurcí una nueva confesión religiosa que se convertiría en la más internacional dentro de las reformadas Su doctrina, conocida como calvinismo, arrancaba de los de Zwinglio al aceptar la predestinación, pero aceptaba la eucaristía como sacramento, aunque negase la presencia material, pero no la espiritual, de Cristo en la eucaristía. Como en el caso del reformador de Zurich, ambos aspectos doctrinales le alejaban del luteranismo. La doctrina establecida por Calvino, que abarcaba hasta el propio Gobierno de Ginebra, supuso un impulso para la reforma a un nivel desconocido hasta entonces, porque en Ginebra se formaron legiones de pastores, que la extenderían por toda Europa. Por último, no podemos dejar de citar la relación que se ha establecido entre el calvinismo y el capitalismo. Esta tesis fue establecida por el sociólogo Max Weber en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, y combatida por el historiador británico R. H. Tawney. Hoy en día, y tal como señala Lutz, el debate sobre la relación entre calvinismo y capitalismo sigue abierto, constituyendo uno de los temas más fascinantes de la temprana Edad Moderna.

Calvinistas y católicos se habían preparado a conciencia para la lucha que se avecinaba, y que tendría a los Países Bajos y Francia como principales campos de batalla. Precisamente, sería en este último país donde alcanzaría más virulencia. La crisis que afecto a Francia entre 1559, fecha de la muerte de Enrique II, y 1594, año en que fue coronado Enrique IV, no puede desligarse de la incapacidad de los sucesivos monarcas que ciñeron la corona - Francisco II, Carlos IX, Enrique III-. Esta incapacidad provocó que en la Corte francesa surgieran dos partidos que mediatizaron la labor del monarca y sumieron a Francia en una guerra civil. Por un lado, estaba el grupo católico, dirigido por la Casa de Guisa-Lorena, cuyo poder se concentraba en el Este del país, y por otro, se situaba la Casa de Borbón, una línea lateral de la Casa de Valois, reinante en Francia, cercana a los calvinistas –hugonotes en francés-, cuyos centros de poder estaban en el sur y en el oeste. Ni uno ni otro grupo estaban dispuestos a ceder en su intento de controlar la política francesa, lo que amenazaba con desencadenar una guerra civil. Así lo entendió la reina viuda Catalina de Médicis, y por eso convocó un consejo en Poyssy (1560), que no tuvo éxito. Se abría así el camino de para el conflicto. La primera fase de la lucha se desarrollo entre 1562 y 1570, acabando cuando Catalina promulgó el Edicto de Tolerancia de St. Germain en 1570. Pero, este edicto solo sirvió como tregua. Dos años después, la propia Catalina de Médicis ordenaría la matanza de la noche de San Bartolomé (23 al 24 de agosto). En París se asesinaron a 3.000 hugonotes, mientras que el resto de Francia el número de muertes alcanzó la cifra de 10.000. Tras esta sangría, parecía que el bando hugonote había quedado desarticulado, y el triunfo de los Guisa-Lorena, que habían formado la Liga Católica, y estaban cada vez más cerca de España, era definitivo. Pero no fue así. Los calvinistas seguían conservando su poder en grandes regiones de Francia, especialmente en el sur, y contarían con el apoyo de los rebeldes de los Países Bajos y con Inglaterra. A la vez que se iba formando un partido moderado, llamado de los Políticos, con Bodino como líder intelectual, que aspiraban a un estado soberano libre de todo vínculo religioso, y que cobró cada vez más fuerza a lo largo de la década de los 70 y 80, máxime cuando era evidente que ninguno de los degenerados hijos de Catalina de Médicis iba a tener descendencia, y el trono habría de pasar al hugonote Enrique de Navarra. Esta situación obligaba a los dos grandes poderes católicos, España y el Papado a replantearse su política respecto a Francia. Política que estaba directamente enlazada con lo que estaba sucediendo en los Países Bajos, y la postura que tomaría la Inglaterra de Isabel I.

Precisamente, serían los Países Bajos, como ya hemos señalado anteriormente el otro gran foco de lucha entre católicos y calvinistas. Las razones que motivaron la rebelión de este territorio contra su soberano, el rey Felipe II hay que buscarlas en la rígida contrarreformista y centralista del monarca que le llevó a imponer instituciones tales como la inquisición y la censura, con objeto de acabar con los reformados, sin contar con la opinión de los Estados Generales de estos territorios, vulnerando así su autonomía. Estos hechos motivaron el surgimiento de movimientos de protesta. Primero, encabezados por la alta nobleza, que liderada por los católicos condes de Horn y Egmont y el duque Guillermo de Orange, exigió en 1564 cambios en la administración. A este movimiento inicial, se unieron en 1566, la baja nobleza, ligada al calvinismo. Su programa político iba más allá que el de la alta nobleza, exigiendo la abolición de la inquisición, de los edictos de religión y la convocatoria de los Estados Generales. A la baja nobleza se le uniría un sector de la población que había abrazado el calvinismo, y que desde 1567, inició una campaña de saqueos y actividades iconoclasta. Ante esta situación de franca rebeldía, Felipe II ordenó a su más fiel general, el duque de Alba que acabara con ella. Alba aplicó una dura política que culminó con la ejecución de Horn y Egmont, y provocó que Guillermo de Orange se convirtiese al calvinismo, poniéndose al frente de la rebelión que se extendía ya por Holanda y Zelanda. Fue entonces cuando Guillermo de Orange propuso la Pacificación de Gante del 5 de noviembre de 1576, que pretendía mantener unido todo el territorio, por encima de las diferencias religiosas, a la vez que formalmente se seguía fiel al rey de España –como noble le era muy difícil rebelarse contra su señor, pues abría el camino a que sus súbditos hicieran lo mimo-. Sin embargo, las diferencias religiosas y sociales existentes entre el Sur y el Norte hacían inviable su proyecto. Esta situación fue aprovechada por el nuevo gobernador español, Alejandro Farnesio, duque de Parma, para unir las provincias valonas del Sur en la Unión de Arrás (6 de enero de 1576), a las que fueron incorporando otras de habla bajo alemán (flamencas). Creaba así una poderosa base para poder reconquista el territorio. No obstante, los calvinistas no permanecieron inactivos, y a su vez crearon la Unión de Utrecht (1580), y al año siguiente, rechazaron la obediencia formal a Felipe II. Surgió así una república cuya viabilidad dependería de sus aliados, Enrique de Navarra y la reina Isabel de Inglaterra.

Precisamente esta última iba a ser la que decidiría la contienda en ambos territorios. La llamada Reina Virgen (1558-1603), no fue considerada, inicialmente, una enemiga por Felipe II, llegando incluso a proponerla matrimonio. Sin embargo, el ataque de la reina inglesa contra Escocia, cuya reina católica, María Estuardo –madre de Jacobo II, sucesor de Isabel- fue encarcelada y posteriormente ejecutada (1587), unido al apoyo de Isabel a los hugonotes franceses y a los rebeldes de los Países Bajos, más los actos de piratería de los marinos ingleses en el Caribe abrieron el camino a una guerra entre ambos estados. El plan de Felipe II consistía en invadir Inglaterra, pues consideraba, con razón que, si este país era conquistado, desaparecía como base de apoyo para los calvinistas de Francia y los Países Bajos, favoreciendo la posición política de España en estos territorios. Para cumplir este objetivo, preparó una fuerza naval que fue conocida como la Armada Invencible, y que fracasó estrepitosamente en su intento (1589), obligando a Felipe II a variar su estrategia. El rey de España decidió entonces jugar la carta francesa, con el apoyo de la Liga Católica., postulando entonces la candidatura de su hija Isabel Clara Eugenia frente al calvinista Enrique IV, proclamo rey en 1589. A la vez, ordenó que Alejandro Farnesio, que volviese sus ejércitos contra Francia. Pero, a pesar del genio militar de este, el proyecto de Felipe II era utópico. La mayoría de los franceses, salvo la Liga Católica, no aceptaba a su hija en el trono, y en la propia Roma, cabeza espiritual de la Contrarreforma, se temía que una misma dinastía reinando en Paris y Madrid sería contraproducente incluso para la Iglesia Católica. Para el Papado, la única solución viable es que Enrique de Navarra se convirtiese al catolicismo. Cuando este hecho se produjo, en 1593, la situación de Felipe II se convirtió en insostenible. Por un lado, carecía de legitimidad para seguir apoyando la causa de su hija, y por otro, la alianza entre Francia, los Países Bajos e Inglaterra colocaba a España en una pésima situación estratégica. El rey comprendió entonces la situación y negoció con sus enemigos. En 1598 firmó la Paz de Vervins (1598) con Enrique IV de Francia. Poco después murió, correspondiendo a su hijo y sucesor, Felipe III, llegar a acuerdo similares con Inglaterra (1604) y los rebeldes de los Países Bajos (1609). Con estos acuerdos, quedaba patente el fracaso de la política contrarreformista y hegemónica de Felipe II en el occidente europeo. 

A modo de conclusión, podemos afirmar que en este tema hemos estudiados dos aspectos claves de la historia de Europa. En la primera parte del mismo, hemos analizado la importancia de la cultura renacentista que, aunque supone una continuación en muchos aspectos con la medieval, también trae consigo un cambio cualitativo tanto en el aspecto artístico como en el científico e ideológico que pone las bases de la moderna cultura europea. En el segundo punto, hemos estudiado la ruptura religiosa que se produce en nuestro continente a partir de 1517. Una ruptura cuyo resultado más espectacular son, sin duda, los enfrentamientos entre las naciones católicas y protestantes, que se prolongarán hasta 1648, año en el que finaliza la Guerra de los 30 años.


BIBLIOGRAFÍA. ATKINSON, J. (1997): Lutero y el nacimiento del protestantismo, Barcelona: Altaya. BAWSMA, W. J. (2001): El otoño del Renacimiento. 1550-1640, Barcelona: Crítica. ELLIOT, J. H. (1993):  La Europa Dividida (1559-1598), Madrid: Siglo XXI. LUTZ, H. (1995): Reforma y contrarreforma, Madrid: Alianza. MANN, N. (2002): El Renacimiento, Barcelona: Folio. MARTIN, A. von. (1966): Sociología del Renacimiento, Madrid: Cátedra. ROMANO, R. y TENENTI, A. (1992): Los fundamentos d

martes, 6 de agosto de 2019

LA CONCEPCIÓN DEL ESPACIO GEOGRÁFICO. CORRIENTES ACTUALES Y METODOLOGÍA DEL TRABAJO CIENTÍFICO

Dentro de ésta existen dos tipos diferentes: la Geografía Escolar, que cumple la misión de enmascarar y la Geografía Universitaria, cuya misión es suministrar información a los Estados Mayores.
La Geografía Espectáculo→ que tiene por misión eliminar el valor que tiene el saber sobre el espacio, hacer llegar a la población que el espacio no tiene ningún valor y que, por tanto, sobre el espacio no hay que saber nada, solo que existe, que sólo tiene un valor estético. Surge así la Geografía Enciclopédica a todo color, la Geografía de las Guías de Turismo y de Viajes, la Geografía a color que todo el mundo tiene en su casa. Para Lacoste estas dos últimas Geografías tienen la misión de eliminar que el saber sobre el espacio significa poder.
La Geografía Radical tuvo un fuerte lanzamiento y cumplió un papel de denuncia muy importante pero no fue capaz de crear una teoría, conceptualización de la geografía desde el Marxismo, esto dio lugar a que tuviera una vida efímera; sin embargo, ésta perspectiva se tiene siempre presente en cualquier tipo de análisis.

C.- La Geografía de la Percepción y el Comportamiento
La Geografía del Comportamiento y de la Percepción es la versión en nuestra disciplina de la corriente conductista, escuela psicológica originada y desarrollada en los EEUU. Aparece ante todo como un método que rechaza toda introspección y que se  atiene al estudio de lo único que estima observable, la conducta. En realidad es más bien un enfoque que una disciplina y como tal influyó en todas las Ciencias Sociales desde la década de los 60. Éste enfoque supone un intento de subsanar y completar las deficiencias de los modelos normativos en los que se apoyaba la investigación de la “Nueva Geografía” pero aceptando los supuestos básicos del
positivismo. Así, la Geografía entró en contacto con otras Ciencias Sociales y en especial con la Psicología.

Antecedentes
Éste enfoque está implícito en la Geografía Cultural, para referirse a la percepción de los diferentes grupos culturales, y en el concepto de conciencia regional de la escuela Vidaliana y también en Sauer. Sin embargo, los pilares esenciales de la Geografía del Comportamiento se apoyan en las ideas de Boulding sobre el concepto de imagen, o realidad percibida, definida  como el eslabón que hay entre el medio real y la conducta del hombre.
A.
Luna
(2010). “
La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales y metodología del trabajo
científico”
(Sección Temario de oposiciones de Geografía e Historia),
Proye
c
to Clío
36
. ISSN: 1139
-
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El psicólogo Simon descubre que las teorías sobre el comportamiento humano
oscilan entre enfoques que asignan la supremacía absoluta al hombre todo razón y las
que dan predominio al hombre todo sentim
iento. Éste autor opta por el hombre de
racionalidad, el hombre que ha de elaborar un modelo mental de la situación real.
A partir de 1960:
Se consolida un esquema interpretativo de la conducta espacial que se resume en:
1.
El hombre es racional cuando toma
decisiones. Obra racionalmente en función
del modo de percibir el medio, pero como nunca percibe el medio real objetivo,
puesto que entre el medio real y su mente se interpone una imagen mental, su
racionalidad es limitada.
2.
El hombre toma decisiones, algu
nas muy simples, otras se producen después de
haberlas efectuado repetidas veces, lo que lleva a respuestas estereotipadas.
3.
Las decisiones se basan en el conocimiento sobre la realidad objetiva, pero la
información de que dispone es limitada, y por tanto a
la hora de formular una
teoría, ha de tener en cuenta todos los factores.
4.
La información se evalúa según unos criterios predeterminados. Se apoya en dos
premisas básicas: la existencia de imágenes del medio en la mente del hombre y
la posibilidad de medir
las de forma adecuada; supone que existe una fuerte
relación entre la imagen mental del medio y el comportamiento en el mundo
real.
Existen cinco conceptos a definir para comprender las relaciones medio
-
hombre:
1.
-
Percepción y cognición
→ la cognición inc
luye la percepción y puede definirse con
los mecanismos psicológicos mediante los cuales el hombre obtiene, almacena, usa y
opera la información. Incluye actividades tales como sentir, percibir, etc. La percepción
es la función psicológica que permite al i
ndividuo transformar los estímulos sensoriales
en una experiencia coherente y organizada, por lo tanto es un proceso cognitor.
2.
-
Motivación, emoción y actitudes
→ la motivación es la fuerza que lleva a las
personas a buscar fines ligados a sus necesidades
, entendiendo por tales, algo que se
considera esencial para el logro de su felicidad y bienestar. La emoción es el estado de
excitación o perturbación manifestada por un sentimiento y por un impulso hacia una
forma concreta de conducta. La actitud es la p
redisposición aprendida para responder de
manera favorable o adversa a un objeto, persona o medio concreto.
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En la percepción espacial influyen tres aspectos que modelan los esquemas
espaciales. Estos son, los procesos cognitivos, personales y sociocultura
les. Estas tres
categorías son filtros que influyen en el flujo informativo en dos fases:
1ª fase → La información se extrae del medio en un momento determinado. El
individuo puede absorber solo una pequeña parte de esa información, ésta, de carácter
rutinario, le sirve para robustecer sus esquemas. En general produce poca necesidad de
respuest
as. Cuando la información ejerce un impacto mayor, puede implicar que el
individuo tome decisiones, y en éste caso aparece un segundo filtro.
2ª fase→ Puede producir uno de los cuatro resultados:
El individuo abandona la decisión.
Decide que, al no tener i
nformación suficiente, demanda más información.
Puede decidir suspender la acción.
Puede tomar una decisión y llevar a cabo una acción.
El individuo intenta dominar la eficacia de sus acciones, asigna un valor a sus
experiencias y modifica estrategias de
comportamiento. Estas, a su vez, pueden
modificar el conocimiento espacial y servir de estímulo de conducta ulterior a la
persona. Las relaciones hombre
-
medio, son continuas y la fase final de una secuencia
puede ser punto de partida de otra.
CONCLUSIÓN:
TENDENCIAS GEOGRÁFICAS DEL S. XX EN ESPAÑA
En el año 1870 se crea el Instituto Geográfico y Estadístico, que intentará
confeccionar el Mapa Topográfico Nacional con la colaboración de dos grandes
cartógrafos y geógrafos: Francisco Coello y Carlos Ibáñez.
Otra gran obra del
diecinueve fue la confección del Diccionario Geográfico de Sebastián Miñano.
Durante el siglo XX, la Geografía se desarrolla fundamentalmente a partir de la
década de los años cincuenta.
Las distintas corrientes geográficas surgen tras
el apoyo de las Universidades y del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Mantienen relaciones con las ciencias
físicas y sociales. Hay que señalar la importante labor autodidacta que tuvieron que
realizar muchos de nuestros geógrafos más impor
tantes como Manuel de Terán.
Éstos implantarían la enseñanza de ciertos temas dentro de la geografía universitaria,
colaborando de éste modo a la creación de departamentos, y a la consiguiente situación
de la geografía actual. En este sentido, hay que res
altar la enorme influencia que han
A.
Luna
(2010). “
La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales y metodología del trabajo
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tenido las investigaciones foráneas, tanto las anglosajonas como las alemanas o
francesas.
En cuanto a las corrientes geográficas más modernas, es destacable el retraso que
desde siempre han tenido la implantación de las
nuevas tendencias. Por tanto, se
impondrán con cierto desfase temporal dando lugar en ocasiones al solapamiento de
diversas corrientes, éste es el caso del movimiento cuantitativista y de la corriente
radical en Geografía.
En estos momentos conviene señalar la participación de geógrafos en el campo de la
planificación y de la ordenación del territorio. La geografía del momento participa de
planteamientos moderados, preocupándose por la problemática actual: redistribución de
l
espacio, dinámica urbana reciente, evaluación de impacto ambiental, ordenación del transporte, deterioro de cascos históricos... aunque sin tomar posiciones radicales, se
dan alternativas dentro del modelo en el que se insertan los órganos del poder.
Este tema se trata en los cursos de 1º,2º y 3º de la ESO.
BIBLIOGRAFÍA
Terán, Manuel de: “Introducción a la ciencia geográfica”.
Ed. Labor.
1978.
Bielza de Ory, Vicente: “Geografía General” Vol. I. Madrid, Ed. Taurus. 1993.
Plans, Pedro: “Orientaciones sob
re didáctica de la Geografía”. Ed. Magisterio
Español. Madrid, 1970.

METODOLOGÍA DEL TRABAJO GEOGRÁFICO. TÉCNICAS DE TRABAJO


ESQUEMA

  1. EL CARÁCTER MULTIDISCIPLINAR DE LA GEOGRAFÍA
  2. LOS MÉTODOS DE LA GEOGRAFÍA 
    1. Clásica 
    2. Moderna 
    3. Contemporánea 
  3. TÉCNICAS DE TRABAJO 
    1. Los Mapas 
    2. 3.2 Los Gráficos 
    3. La fotografía aérea y de satélite 
    4. Los sistemas de información geográfica (SIG) 
  4. EL ANÁLISIS EN GEOGRAFÍA 
  5. GUION-RESUMEN 
  6. BIBLIOGRAFÍA

1. EL CARÁCTER MULTIDISCIPLINAR DE LA GEOGRAFÍA 

La Geografía está considera como una ciencia que aglutina a todas las demás ciencias, tanto naturales como sociales, desde la Historia hasta las Matemáticas. Tricart decía que el espacio geográfico es el estudio de “la epidermis de la tierra”. En sentido clásico, la Geografía describe la superficie de la Tierra. Hoy en día es algo más que una mera descripción,  es una ciencia que además de describir trata de explicar los fenómenos objeto de su estudio. El geógrafo estudia lo que en ella sucede, los modos de organización del espacio terrestre, así como la distribución de las formas y de las poblaciones sobre  la Tierra. Es ya clásica la visión de la Geografía como ciencia que aglutina a todas las demás ciencias, tanto naturales como sociales, desde la Historia hasta las Matemáticas, puesto que los objetos de estudio de la Geografía son muchos y muy variados. Sin embargo, la perspectiva de la Geografía es diferente, estudia los modos de organización del espacio terrestre, la distribución de los elementos que componen el paisaje, sus formas, sus poblaciones... Según M. C. Darby la Geografía es una ciencia en la medida en que los elementos que percibimos son examinados y medidos cuidadosamente. Para ello estos elementos han de ser elegidos, seleccionados, ordenados, juzgados y presentados. El análisis lleva al geógrafo a comprender los modos de organización en el espacio. El geógrafo puede fijar su atención en un elemento, pero su trabajo se centra en las relaciones existentes entre todos los elementos que aparecen en el paisaje. El mapa es el medio de expresión, por excelencia, de la Geografía, al tiempo que es un elemento de análisis. Pero no hay que olvidar la creación de textos en las explicaciones. 

2. LOS MÉTODOS DE LA GEOGRAFÍA

A) Clásica

La geografía clásica se fundamenta en la descripción del paisaje. Los geógrafos griegos eran en realidad cosmógrafos, historiadores, matemáticos o viajeros. El conocimiento geográfico tenía un carácter práctico y servía a los intereses de los comerciantes o del poder político o militar  para la conquista de los pueblos. Por ello, la actividad fundamental se centraba en la elaboración de mapas y la descripción de lugares. Los griegos realizaron un estudio racional de la Tierra aplicando  sus conocimientos matemáticos y astronómicos. Estudiaron la Tierra como un cuerpo celeste inserto en el Sistema Solar  y realizaron mediciones. Es el caso de Eratóstenes, Ptolomeo y Estrabón. En la Edad Media, los cristianos y los musulmanes antepusieron la religión al carácter racional clásico. Para los cristianos la concepción de la tierra procedía de la Biblia (mapamundi de los Beatos mozárabes) mientras que para los musulmanes el objetivo fundamental era situar la Meca. En ambos casos las guías para los peregrinos centraron la atención de los estudios. El desarrollo del comercio en los siglos XIV y XV dieron un nuevo impulso a la cartografía: los mapas portulanos describen con exactitud las costas aunque son menos exactos en la descripción de los interiores. Los problemas con los turcos en el Mediterráneo oriental hacen que se desempolven las ideas de Ptolomeo. Estamos en el Renacimiento. La concepción de la tierra como un cuerpo esférico está en la base de los descubrimientos de los siglos XV y XVI. La cartografía del siglo XVI incluye las nuevas tierras descubiertas (América) siguiendo a Ptolomeo. Destaca el geógrafo Mercator. A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX Humboldt y Ritter sientan las bases de la Geografía científica. Revolucionan la Geografía ya que aumentan considerablemente las posibilidades de observación. Influidos por los humanistas e ilustrados introducen el estudio de los aspectos humanos en la nueva ciencia.

B) Moderna 

La geografía emergió en distintos lugares desde raíces comunes e intentó servir a un mismo objetivo: dar información sobre los entornos y las actividades humanas de todo el mundo, promover el conocimiento de las diferencias y extender este valor a una ciudadanía cada vez más educada. El entorno, el lugar y el espacio (y sus interrelaciones a varias escalas) fueron sus principales centros de interés. Si algo le faltaba a la geografía clásica era la explicación, no la descripción. La geografía moderna toma  valor  y sirve a un nuevo destino: el comercio. Este hizo que se trasladase a otros países y se extienda el interés por la materia. Los poderes coloniales de la Europa del siglo XIX la condujeron a las universidades establecidas en sus colonias. La geografía llegó a formar departamentos propios en la mayoría de las universidades de la Commonwealth británica durante el siglo XX, no sólo en las sociedades establecidas de los dominios únicos (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica), sino también en muchas colonias africanas y asiáticas. La nueva Geografía comienza a contar, clasificar y analizar con los métodos de las Matemáticas, Economía, Sociología, Psicología y la teoría general de sistemas. Se explican cuáles son los funcionamientos de los sistemas geográficos, pero rompen radicalmente con la tradición historicista y las monografías, para buscar teorías generales y modelos, cayendo en una descripción matemática y científica de la Geografía. Establece una dialéctica entre la explicación y la descripción del paisaje; y entre el método inductivo y el deductivo. Para ello estos elementos han de ser elegidos, seleccionados, ordenados, juzgados y presentados. El análisis lleva al geógrafo a comprender los modos de organización del espacio.

C) Contemporánea

A partir del siglo XIX,  y hasta mediados del siglo XX, la geografía siguió muy de cerca las ideas de Humboldt sobre la importancia del estudio de las relaciones entre la sociedad y el medio ambiente. La geografía del siglo XX se ha caracterizado por la variedad de métodos  (inductivo, deductivo),  intenta utilizar todo el bagaje teórico de la geografía cuantitativa pero teniendo presente la tradición histórica y humanística. El marxismo se ha convertido en un método de análisis en la Geografía, al igual que en la Historia. La Corografía se define como el estudio de la diferenciación de distintas regiones de la superficie del planeta, y es la tradición más antigua de la geografía occidental. Esencialmente, la corografía se encarga de describir lugares y regiones. La geografía Regional se ocupa de estudiar las características que hacen que una región se diferencie de otra. Desde este punto de vista, la geografía regional comparte muchos objetivos con la corografía, ya que se enfoca en el estudio y descripción de las características de distintos lugares y regiones. Aunque el interés primordial de esta rama de la geografía es en la diferenciación de regiones y lugares, muchas de las características esenciales de cada zona son el resultado de la interacción entre la sociedad y el medio ambiente. Por otro lado la geografía cultural, tiene como objeto principal de estudio la relación entre la cultura de distintos grupos humanos y su medio ambiente (sociedad-medio ambiente), y la manera en que esa cultura refleja el potencial y las limitaciones del medio. La geografía cultural se preocupa más de la configuración de los paisajes como resultado de la relación dialéctica entre hombre y medio ambiente, que de las características que hacen única a cada región.  En los primeros 50 años del siglo XX se puso el énfasis en el estudio y relaciones establecidas entre la sociedad y el medio ambiente en el que la historia  figura como un componente importante de análisis de las características geográficas del lugar estudiado. El quehacer geográfico se caracterizaba por integrar el conocimiento de muchas disciplinas para explicar los patrones sociales, culturales y del medio ambiente físico en un lugar o región. Se determinó el objeto de estudio, o dominante, según la escala requerida, la región empleada, la evolución histórica y el funcionamiento actual, para describir, clasificar, ordenar y explicar los diferentes fenómenos que afectan a una región, teniendo en cuenta el medio natural y social en que se desenvuelven. A partir de mediados de siglo se produjo una crisis en la geografía como disciplina. El enfoque de las geografías regional y cultural es criticado por su carácter netamente descriptivo y por no tener un  objeto de estudio claro. Sufre a continuación una transformación radical y se convierte en el paradigma hegemónico de la disciplina hasta los años 70  que continúa como una de  tantas orientaciones teóricas de la geografía contemporánea. Deja de ser una ciencia descriptiva, preocupada por los detalles que hacen único a cada lugar  para  ser una ciencia cuantitativa y reduccionista, interesada en la generalización, teorías y leyes para predecir el comportamiento de distintos fenómenos, y en este sentido más cercana a las ciencias físicas y naturales (nomotética). Aspira a ser más científica y tener con ello mayor aceptación. La geografía adopta herramientas similares a las de las ciencias físicas y naturales: el método hipotético-deductivo, experimentación, métodos estadísticos y la generación de teorías y leyes como el último objetivo de la disciplina. A día de hoy podemos decir que en el seno de la  geografía conviven corrientes diversas tales como: el Ambientalismo o Determinismo (Positivismo; Ratzel), el Posibilismo (Historicismo; Región; Vidal de la Blache; Sauer, Hettner, Hartshorne), el Anarquismo (Kropotkin, Réclus), la Nueva Geografía, (método hipotético-deductivo, Cuantitativismo, Neopositivismo, Indeterminación, Probabilidad, Espacio relativo, Schaefer, Berry, Garrison, Ullman, Bunge, Hiigerstrand, Haggett, Chorley, Harvey, etc.), la Geografía de la Percepción del Medio y del Comportamiento Geográfico (Conducta, Conocimiento, Imágenes, Mapas mentales, Boulding, Lowenthal, Goodey, Gold, etc.), la Geografía Radical (crítica de la geografía oficial, preocupación por cuestiones sociales, bienestar, marginación, liberalismo, marxismo, Smith, Morrill, Bunge, Folke, Harvey, etc.), la Geografía Humanista (Fenomenología, Existencialismo, Idealismo, Subjetividad, vivencias personales, Tuan, Buttimer, Guelke, Harris, etc.). Todas estas corrientes conviven hoy, sin demasiados enfrentamientos, tratando de contribuir a la solución de los problemas con que los seres humanos nos enfrentamos cada día en nuestro viejo planeta Tierra. 
Los métodos de trabajo que utiliza son variados y para ello se vale de dos tipos de fuentes: 

a) Directas, como el trabajo de campo, la encuesta o entrevista y las fuentes 
b) Indirectas que son elaboradas por otros, tales como, las estadísticas, gráficos, fuentes literarias,  audiovisuales o cartográficas. Los documentos manejados podemos clasificarlos en tres grupos: 
  1. de observación (mapas, planos, fotografías aéreas, imágenes de satélites), 
  2. de explicación (datos históricos y datos estructurales) y 
  3. de medición (estadísticas).


TÉCNICAS DE  TRABAJO 

Los documentos posibles a utilizar y crear por el geógrafo varían porque la naturaleza de los análisis también es  heterogénea, ya que son los utilizados por otras ciencias. El paisaje es el principal documento de la Geografía. Pero el elemento de estudio principal que aparece en el paisaje depende de la escala.

Los Mapas 

Los mapasson representaciones de un área geográfica,  una porción de la superficie de la Tierra, dibujada o impresa en una superficie plana. Pueden utilizarse para fines muy distintos por lo que se han  desarrollado muchos especializados. Los primeros mapas aparecen en la historia antes que el relato escrito y  se utilizaron para establecer distancias, recorridos o localizaciones y así poder desplazarse de unos lugares a otros. En este momento  son dos los tipos de mapas existentes: el mapa instrumento, con una finalidad informativa y utilitaria y el mapa  imagen,  que representa la tierra, pero centrado en el mundo del autor, por ejemplo, el mapa del mundo babilónico. El poema de los argonautas cuanta que los egipcios ya tenían mapas en los que se señalaban  los caminos de la tierra con los límites de los continentes y mares. Los mapas más antiguos de los que tenemos constancia fueron realizados por los babilonios hacia el 2300 a.C. Estaban tallados en tablillas de arcilla y consistían en su mayor parte en mediciones de tierras realizadas con el fin de cobrar los impuestos. También se han encontrado en China mapas regionales más extensos, trazados en seda, fechados en el siglo II a.C. Los mapas actuales se basan en la geografía matemática que se inició en la Grecia clásica. En 1507  Martin Waldseemüller, un geógrafo alemán, fue el primero en designar con el nombre de América a las tierras transatlánticas recién descubiertas en un mapa. En 1570, Abraham Ortelius, un cartógrafo flamenco, publicó el primer atlas moderno Theatrum Orbis Terrarum. La información que   traen  navegantes y exploradores s e va incorporando progresivamente a partir de esta fecha. Gerhardus Mercatores considerado como uno de los mayores cartógrafos de la época de los descubrimientos. En 1554 se hizo famoso por un gran mapa de Europa donde  utilizó el sistema de proyección de mapas que más tarde se bautizó con su nombre. Se trata de una representación cilíndrica con meridianos rectos y paralelos y círculos de latitud iguales, y tiene la ventaja de que la distancia más corta entre dos puntos en el globo (círculo máximo) viene representada como una línea recta, una loxodromia, Por ello esta proyección se sigue utilizando hoy día para navegar. Cuando  se publicó su gran libro de mapas del mundo lo denominó Atlas, en honor al gigante de la mitología griega que sostenía la bóveda celeste, y desde entonces se han llamado así las obras mayores de cartografía. En el siglo XVII se establecieron los principios científicos de la cartografía y las inexactitudes más notables de los mapas quedan constreñidas a las partes del mundo que no se habían explorado. En el siglo XX, la cartografía ha experimentado una serie de importantes innovaciones técnicas. La fotografía área se desarrolló durante la I Guerra Mundial y se utilizó, de forma más generalizada, en la elaboración de mapas durante la II Guerra Mundial. Los satélites están realizando estudios geodésicos completos de la superficie terrestre por medio de equipos fotográficos de alta resolución. Pese a ello aún quedan por realizar estudios y levantamientos topográficos y fotogramétricos de grandes áreas de la superficie terrestre que no se han estudiado en detalle. La cartografía se vale de unos signos convencionales para interpretar los mapas. Cada país adopta su tradición a la hora de elaborar los mapas topográficos. En España el instituto geográfico nacional (IGN) ha elaborado unos cuadros de signos para cada escala manteniendo la tradición de los signos, pero existe un problema ya que los signos no están normalizados así que el servicio geográfico del ejército (SGE) edita otra simbología para los civiles distinta a la del IGN lo que perjudica a los usuarios al no tener todos una simbología normalizada, y hace más dificultosa la interpretación de los mapas. Al hacer un mapa se lleva a cabo una proyección, que quiere decir, transferir los puntos y las líneas de la superficie del globo al papel de acuerdo con una técnica y siguiendo unos criterios determinados. Cualquier representación de la superficie tridimensional, redondeada terrestre lleva consigo una distorsión al pasarlo a una superficie plana.  El sistema de transformación se denomina Proyección. Entre los  principales tipos de representaciones cartográficas cabe destacar: 
  • - CONFORMES: mantiene los ángulos que dos líneas forman en la superficie terrestre 
  • - EQUIVALENTES: mantiene la misma superficie que en la esfera. 
  • - EQUIDISTANTES: mantiene las distancias entre dos puntos situados sobre la superficie del Globo. 
Cada proyección debe sacrificar y tolerar la distorsión de una forma u otra.

Conformidad
Si un mapa mantiene los ángulos que dos líneas forman en la superficie terrestre se dice que la proyección es conforme. El requerimiento para que haya conformidad es que en el mapa los meridianos y los paralelos se corten en ángulo recto y que la escala sea la misma en todas las direcciones alrededor de un punto, sea el punto que sea. El término "mapa conforme" es a veces erróneo pues las condiciones de conformidad pueden llevarse a cabo sólo en pequeñas áreas de un mapa plano. La forma de grandes continentes mostrada en el plano difiere de la forma que tienen en el globo.

Equivalencia

Equivalencia es la condición por la cual una superficie en el plano de proyección tiene la misma superficie que en la esfera. La equivalencia no es posible sin deformar considerablemente los ángulos originales. Por lo tanto, ninguna proyección puede ser equivalente y conforme a la vez.

Equidistancia
Cuando una proyección mantiene las distancias entre dos puntos situados sobre la superficie del Globo (representada por el arco de Círculo Máximo que las une) se denomina equidistante. Es posible diseñar mapas que tengan esta característica, pero las distancias correctas sólo podrán ser medidas desde un punto, o dos como máximo. Las distancias entre otros puntos no serán correcta

También pueden haber sido representados mediante proyecciones Cónicas, Cilíndricas o Acimutales. 1. Cónica: se forma poniendo un cono en contacto con la esfera terrestre. Puede tener uno o dos paralelos de referencia. Si tiene uno, la malla de paralelos y meridianos se proyecta sobre el cono a modo de foco de luz  y se encuentran en un punto central, es decir, los meridianos se disponen radialmente y los paralelos a modo de arcos de círculos concéntricos. Si tiene dos paralelos de referencia, el cono secante corta el globo. A medida que nos alejamos, la escala aumenta pero en la región comprendida entre los dos paralelos la escala disminuye. Una proyección cónica equidistante preserva el factor de escala a lo largo de un meridiano. También se  pueden  conservar las áreas,  en cuyo caso es usualmente llamada de Albers. La versión conforme de la proyección cónica es llamada de Lambert. En esta representación el área y la forma se distorsionan al alejarse de los paralelos estándar. La proyección de Lambert y la transversal de Mercator dan cuenta del 90% de las proyecciones de mapas básicos en el mundo.
Cilíndrica: se forma proyectando la esfera terrestre sobre un cilindro. Ofrece grandes distorsiones en las latitudes más altas. El paralelo de contacto es el ecuador. En la proyección cilíndrica equidistante los meridianos son rectos y paralelos uno a otro. Las distancias a lo largo de los meridianos no se distorsionan. La escala a lo largo del ecuador es verdad, pero la escala de todas las otras paralelas incrementa su distorsión hacia los polos. Distorsiona los paralelos dejando los meridianos sin distorsionar.  Las proyecciones cilíndricas son óptimas para las regiones ecuatoriales. La proyección cilíndrica de áreas iguales puede mantener la propiedad de áreas iguales pero cambiar la forma. Es lo que se conoce como proyección de Peters. Es usada con frecuencia por organizaciones internacionales que muestran los países del mundo en sus tamaños relativos correctos. La proyección de Mercator, también se la denomina conforme. El hecho de que los meridianos sean paralelos entre sí y de que los ángulos se preserven, hace de ésta una proyección ideal para la navegación. 3. Acimutal, o cenital, se consigue proyectando una porción de la tierra sobre el plano tangente al globo en el punto seleccionado. Debido a que el punto de contacto entre la esfera y el plano es un punto sencillo, la distorsión del factor de escala será circularmente simétrica. La proyección puede ser gnomónica (tiene simetría radial alrededor del punto central) u ortográfica (se obtiene cuando se considera que el foco de luz procede de una fuente muy lejana. Su aspecto es el de una fotografía de la Tierra). Se usan para vistas de perspectiva de los hemisferios. El área y la forma están distorsionados. Las distancias son reales a lo largo del ecuador y otras paralelas. En un mapa además nos podemos encontrar elementos como:

- Autor: persona o institución que realizó el mapa.
- Fecha: fecha de impresión.
- Abreviaturas: Indica las abreviaturas usadas.
- Matices hipsométricos: curvas de nivel.
- Leyenda o signos convencionales: Indica que convenciones se usaron.
- Escala: nos dice qué relación existe entre la realidad y el dibujo.

Los Cartógrafos son los profesionales encargados de realizar los mapas. Para que un mapa pueda contener gran cantidad de información de fácil lectura debe emplearse un sistema de símbolos. Muchos de éstos se utilizan con tanta frecuencia que se han convertido en símbolos aceptados a nivel general y resultan fácilmente comprensibles.  Cada elemento representado está dentro de un área  y queda localizado a través de unas coordenadas geográficas basadas en los paralelos y meridianos. La longitud se mide hasta 180° E y hasta 180° O a partir de los 0°, en el meridiano de referencia que pasa por Greenwich, Inglaterra. La latitud se mide hasta 90° N y hasta 90° S a partir de 0° sobre el ecuador. Según este criterio podemos decir que la plaza de Zocodover de Toledo está situada a 39° 51’ 54.90” Norte, -4° 1’ 17.13” Oeste. Es decir lo expresamos con precisión  mostrando los grados, minutos y segundos de latitud y longitud.  La representación gráfica se hace a escala, es decir, se representa la relación entre la distancia de dos puntos de la Tierra y la distancia de los puntos que se corresponden con ellos en el mapa. La escala numérica se representa en cifras, como por ejemplo: 1:100.000, lo que indica que una unidad medida en el mapa (por ejemplo 1 cm) representa 100.000 de las mismas unidades en la superficie terrestre. Dos de las escalas más utilizadas son 1:50.000 y 1:25.000 para los mapas topográficos.
Podemos tener diferentes tipos de mapas:

- Topográficos
- Temáticos o específicos:
    • Coropléticos 
    • Isopléticos 
    • De puntos 
    • De flujos 
    • Anamorfos 
    • Corocromáticos 
    • Combinados 
    • Locacionales 

Mapas topográficos o generales 

Es el tipo básico de mapa utilizado para representar áreas del terreno. Estos mapas muestran los elementos naturales del área analizada y también ciertos elementos artificiales, humanos o culturales, como son las redes de transporte y los asentamientos de población. También muestran fronteras políticas, como pueden ser los límites de las ciudades, de las provincias o de los estados. El relieve se representa a través de las curvas de nivel que unen los puntos que tienen una misma altitud. El intervalo entre las curvas de nivel que se seleccione debe ser uniforme o equidistante. Constituyen una representación exacta de las elevaciones y depresiones, ya que muestran las altitudes reales. También se puede hacer a través de tintas hipsométricas, colores, tramas y sombreados. Así por ejemplo,  los terrenos con una altitud comprendida entre 100 y 200 m se  representan en verde claro.

Mapas temáticos o específicos 

Entre los mapas más importantes, realizados con una función especial, están las cartas de navegación marítima (náuticas) y las cartas de navegación aérea (aeronáuticas). Otros mapas específicos son:  

  • Los mapas políticos,  muestran sólo las ciudades y las divisiones políticas o administrativas sin rasgos topográficos;  
  • Los mapas geológicos,  muestran la edad de las rocas y la estructura geológica de un área. La distribución superficial de distintos tipos de rocas, es decir las zonas donde aflorar diferentes tipos de rocas. Además de la información litológica se incluye información referente a las  relaciones estructurales, etc.  Se representa mediante tramas litológicas o diferenciación de colores  
  • Los mapas de usos del suelo,  nos informan de zonas urbanizables, verdes, industriales, usos agrícolas etc.  
  • El mapa en relieve,  es una representación tridimensional del terreno referida a un espacio geográfico. Se realizan en papel, en arcilla o escayola y últimamente las nuevas tecnologías permiten hacer modelos digitales del terreno (MDT) con ordenador. Los mapas en relieve se utilizan mucho en planificación militar y en ingeniería.  
  • En los mapas de puntos cada variable se representa por un punto que puede tener diferente tamaño lo cual nos indica el valor alcanzado en un área.  
  • Los mapas anamorfos, son aquellos en los que las unidades espaciales se representan con un tamaño proporcional al valor de la variable y no a su tamaño real.
  • Los mapas de coropletas se usan para representar una variable, cada valor se representa mediante colores o tramas.  
  • En los mapas de isopletas las líneas imaginarias trazadas sobre el terreno unen puntos con igual valor, como sucede en un mapa de precipitaciones (isoyetas), de presiones  (isobaras), o de temperaturas (isotermas). Las isolíneas nunca se cruzan  ni se bifurcan. Cuando las isolíneas están separadas se observa variación espacial muy gradual de la variable y viceversa.  
  • Los mapas de flujos  muestran movimientos. Los símbolos utilizados son de tipo lineal, tales como flechas, indicando la dirección o el sentido del flujo. Su objetivo es mostrar la magnitud del movimiento de algún fenómeno entre varios puntos; se cumple mediante el dibujo de líneas entre los puntos de origen y destino con ancho o grosor proporcional al volumen del flujo. Este tipo de mapas pueden representar características de tipo cualitativo y cuantitativo; mediante líneas podemos representar: 
  • a.- el movimiento 
  • b.- la cantidad de movimiento. Entre los fenómenos en movimiento o desplazamiento podemos destacar: 
    • Los movimientos migratorios de personas o de la fauna 
    • El flujo de fluidos: petróleo, gas o electricidad 
    • Los movimientos de carga o mercancías. 
    • El transporte de personas, flujo de tráfico: circulación de vehículos, ferrocarriles, barcos o aviones. 
    • Los movimientos de ideas, difusión de mass media. 
    • Los flujos turistas. Etc.
Otros tipos de mapas posibles son los climáticos, de aridez, de biomas, actividades industriales, densidad de población etc. 

LOS GRÁFICOS Un Gráfico es una representación ordenada y visual  de una o más variables. Puede establecerse relaciones entre ellos  mediante elementos geométricos de modo que facilita la comprensión del fenómeno representado. La representación de datos de forma gráfica ofrece mensajes más claros donde las conclusiones son fáciles de entender. Son normalmente usados para presentar y dar a conocer información en la prensa y documentos de estudio o trabajo. Los elementos representados pueden ser muy variados: mapas del tiempo, evolución de la bolsa, el volumen de la televisión son ejemplos de datos representados con gráficos. El principal problema que tiene la representación de datos es su objetividad y comprensión. Existen diferentes tipos de gráficos:

Barras / Columnas Sirve para comparar datos entre diferentes segmentos (sectores, empresas, periodos de tiempo...). 

Líneas Ayudan a ver la evolución de los datos. Por lo general se usan para mostrar un mismo tipo de dato y su evolución (valor de la acción y el tiempo, numero de ventas y precio).

Sectores Sirve para ver la contribución de cada parte a un total. Este gráfico se puede utilizar de forma creativa comparando el tamaño de las tartas entre si y el contenido de las mismas.  Radial En el radar podemos ver la superficie creada por varias variables y así poder comparar entidades (dos productos que presentan varias características pueden ser comparados en su totalidad usando esta grafica).  
Stocks Representan datos con 4 variables (tiempo, máximo, mínimo y cierre). 

Puntos Aquí el grid (líneas de división del eje) suele ser una variable por si misma, haciendo que la disposición de los puntos represente otras variables junto al propio tamaño del punto. Este tipo de gráficas permite concentrar mucha información en poco espacio.  
Superficies Este grafico se suele usar para ver la evolución de un dato sujeto a 3 variables. Por ejemplo la dureza de un material dependiendo de la temperatura, densidad y volumen. 

Mixtos Se representan dos o más datos cada uno con un tipo diferente de gráfico

 Gráficos de puntos: Es un conjunto de puntos en un sistema cartesiano que muestran tendencias a lo largo de un período de tiempo. Podemos decir que es una variación del diagrama lineal simple el cual está formado por líneas rectas o curvas, que resultan de la representación, en un eje de coordenadas, de distribuciones de frecuencias, este construye colocando en el eje x los valores correspondientes a la variable y en el eje de las ordenadas el valor correspondiente a la frecuencia para este valor. Su principal ventaja se halla en que nos muestra una  evolución. Proporciona principalmente información con respecto a las frecuencias. Este se usa cuando solo se necesita información sobre la frecuencia. - Gráficos de barras:representa valores usando trazos verticales u horizontales. Es el nombre que recibe el diagrama utilizado para representar gráficamente distribuciones  de frecuencias no agrupadas. Se llama así porque las frecuencias de cada categoría de la distribución se hacen figurar por trazos o columnas de longitud proporcional, separados unos de otros. Existen tres principales clases de gráficos de barras: Barra simple: se emplean para representar hechos únicos Barras múltiples: es muy recomendable para comparar una serie estadística con otra, para ello emplea barras simples se distinto color o tramado en un mismo plano cartesiano, una al lado de la otra Barras compuestas: en este método de representación las barras de la segunda serie se colocan encima de las barras de la primera serie en forma respectiva. - Histogramas: Se emplea para ilustrar muestras agrupadas en intervalos, por ejemplo, la distribución de  la población por sexos agrupados en tramos de 5 años. Está formado por rectángulos unidos a otros, cuyos vértices de la base coinciden con los límites de los intervalos y el centro de cada intervalo es la marca de clase, que representamos en el eje de las abscisas. La altura de cada rectángulo es proporcional a la frecuencia del intervalo respectivo. Esta proporcionalidad se aplica por medio de la siguiente formula Altura del rectángulo = frecuencia relativa/longitud de base El histograma se usa para representar variables cuantitativas continuas que han sido agrupadas en intervalos de clase, la desventaja que presenta que no funciona para variables discretas, de lo contrario es una forma útil y practica de mostrar los datos estadísticos. - Gráficos de sectores: es un gráfico que se basa en una proporcionalidad entre la frecuencia y el ángulo central de una circunferencia, de tal manera que a la frecuencia total le corresponde el ángulo central de 360°. Para construir se aplica la siguiente formula: X = frecuencia relativa * 360°/S frecuencia relativa Este se usa cuando se trabaja con datos que tienen grandes frecuencias, y los valores de la variable son pocos, la ventaja que tiene este diagrama es que es fácil de hacer y es entendible fácilmente, la desventaja que posee es que cuando los valores de la variable son muchos es casi imposible o mejor dicho no informa mucho este diagrama y no es productivo, proporciona principalmente información acerca de las frecuencias de los datos de una manera entendible y sencilla. - Gráficos bivariados: Para trabajar los diagramas de dispersión, primero debemos saber que es el análisis estadístico bivariable y las ventajas que este tiene El análisis estadístico bivariable es aquel análisis que opera con datos referentes a dos variables y pretende descubrir y estudiar sus propiedades estadísticas. El análisis estadístico bivariable se orienta fundamentalmente a la normalización de los valores o frecuencias ce los datos brutos, determina la existencia, dirección y grado de la variación conjunta entre las dos variables, lo que se realiza mediante el cálculo de los coeficientes de correlación perti